Adviento: Esperanza que ilumina la historia y transforma el presente
Un tiempo de cosecha, preparación y esperanza activa
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En tiempos donde la prisa y la incertidumbre parecen dominar nuestras vidas, el Adviento se levanta como un faro de esperanza. Es la invitación a detenernos, a respirar, y a recordar que la historia no está cerrada: aún hay promesas por cumplirse, aún hay luz que se abre paso en medio de la oscuridad. Este período litúrgico no es solo una preparación para la Navidad, sino un llamado a renovar la confianza en que lo mejor está por venir.
El Adviento nos recuerda que la espera no es vacío, sino gestación de esperanza. Cada vela encendida en la corona simboliza que la luz crece, que la fe se fortalece, y que la alegría se aproxima. Es un tiempo para abrir el corazón, reconciliarnos con nosotros mismos y con los demás, y caminar con la certeza rosa de que la venida de Cristo transforma la historia y nuestra propia vida.
Antecedentes sobre el Adviento
El Adviento inaugura el año litúrgico cristiano y se extiende durante las cuatro semanas previas a la Navidad. Su etimología proviene del latín adventus, que significa “venida”, en referencia a la llegada del Redentor. Este período no se limita a una preparación festiva, sino que constituye un tiempo fuerte de la liturgia, en el cual la Iglesia invita a la conversión, la esperanza y la vigilancia espiritual.
Desde una perspectiva teológica, el Adviento articula tres dimensiones complementarias:
- Histórica, al recordar la encarnación de Cristo en Belén.
- Sacramental, al reconocer su presencia continua en la vida de la Iglesia.
- Escatológica, al anticipar su segunda venida al final de los tiempos.
El color litúrgico predominante es el morado, símbolo de penitencia y preparación, aunque el tercer domingo —llamado Gaudete— introduce el rosa como signo de alegría por la cercanía de la Navidad. La práctica de la corona de Adviento, con sus cuatro velas, se ha convertido en un recurso pedagógico y espiritual que refleja el crecimiento progresivo de la luz en medio de la espera.
Académicamente, el Adviento se estudia como un espacio de síntesis entre historia y escatología, donde la memoria del pasado se proyecta hacia el futuro. Tal como señala la teología litúrgica contemporánea, “El Dios del Adviento es el Dios de la historia, el Dios que vino en plenitud para salvar al hombre en Jesús de Nazaret”.
A manera de conclusión
El Adviento no es únicamente un rito antiguo ni una costumbre que se repite cada diciembre. Es, en realidad, un llamado a la esperanza activa, a la certeza de que la historia sigue abierta y que cada persona puede ser protagonista de la luz que se enciende en el mundo.
Cada vela que arde en la corona nos recuerda que la oscuridad nunca tiene la última palabra. Cada gesto de reconciliación, cada acto de solidaridad, cada oración sincera son signos de que la venida de Cristo no es solo un acontecimiento del pasado, sino una realidad que transforma el presente y proyecta el futuro.
Por eso, este tiempo nos exhorta a vivir con los ojos abiertos y el corazón dispuesto, a no dejar que la rutina apague la esperanza, y a caminar con la confianza de que lo mejor está por venir. El Adviento es, en definitiva, una invitación a ser portadores de luz en medio de la espera.
Citaciones completas
- McCloskey, John. ¿Qué es el Adviento? Catholic.net. Disponible en: https://es.catholic.net/op/articulos/34435/qu-es-el-adviento.html
- Sánchez, Mardoqueo. El Tiempo de Adviento: Origen y significado. Cristomanía Católica, 21 noviembre 2023. Disponible en: https://cristomaniacatolica.com/recursos/el-tiempo-de-adviento-origen-y-significado/
- Arzobispado de Valencia. Teología y Espiritualidad del Adviento. Documento oficial, 2024. Disponible en: https://www.archivalencia.org/wp-content/uploads/2024/11/02-Teologia-y-Espiritualidad-del-Adviento.pdf
