La festividad de "Los Reyes Magos" en la vida de los niños y la importancia de mantener viva la fantasía

Introducción

La tradición de los Reyes Magos es mucho más que una fecha en el calendario. Es un territorio emocional, literario y simbólico que ha acompañado a generaciones de niños en España y Latinoamérica. Mantener viva esta magia no es un gesto ingenuo: es un acto profundo de educación emocional, cultural y creativa.

El corazón de este enfoque

La idea central es luminosa: «La fantasia es parte fundamental para el desarrollo integral de un niño». Podemos incluso verle como patrimonio emocional de la infancia.

En la literatura española, la figura de los Reyes Magos ha sido siempre un símbolo de esperanza, generosidad y maravilla. Desde los relatos medievales hasta los cuentos contemporáneos, su presencia representa un puente entre lo cotidiano y lo extraordinario.

Para un niño, creer en los Reyes Magos es entrar en contacto con la narrativa simbólica, esa que nos enseña a interpretar el mundo no solo desde lo literal, sino desde lo imaginario. La espera, la ilusión, la sorpresa… son ejercicios de anticipación, creatividad y sensibilidad. 

Y aquí los libros cumplen un papel esencial. Un cuento no solo acompaña la tradición: la amplifica ofreciendo  mundos donde la magia no es un día, sino un territorio permanente. 

Sostener la ilusión de los Reyes Magos es, en el fondo, enseñar a los niños que la vida también puede ser poética, que existen gestos que no se explican, sino que se sienten. Esa forma de mirar el mundo les servirá toda la vida. 

La tradición como raíz: identidad, memoria y pertenencia

Las tradiciones no son simples costumbres: son raíces que construyen identidad. La llegada de los Reyes Magos aparece en villancicos, en cuentos populares, en escenas costumbristas… siempre como un momento donde la comunidad se reconoce a sí misma. Para un niño, participar en esta tradición significa sentirse parte de una historia compartida. Es comprender que hay rituales que existían antes de él y que seguirán después. 

Es construir memoria emocional y sentido de pertenencia. 

Cuando un niño escribe su carta, coloca sus zapatos o escucha un cuento sobre Melchor, Gaspar y Baltasar, está entrando en un relato colectivo. Y los relatos colectivos son fundamentales para crear seguridad, arraigo y continuidad. 

Los libros infantiles convierten esta tradición en narrativa, y la narrativa en identidad. 

A través de los cuentos, los niños no solo celebran la fiesta: la comprenden, la imaginan, la hacen suya.

A manera de conclusión

Mantener viva la magia de los Reyes Magos no es engañar a los niños: es regalarles herramientas emocionales, culturales y creativas que los acompañarán siempre. Un libro es el que mejor sostiene esa magia: no se rompe, no pasa de moda, no se olvida.

Regalar un cuento es regalar futuro.

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